Plan Ceibal: el desafío de unir tecnología y pedagogía para incluir

Uruguay fue el primer país en dar una computadora a cada niño de la escuela pública. Qué aprendió en el camino y por qué el aparato nunca fue el centro de la discusión.

Por Redacción Uruguay Sustentable · · 2 min de lectura

Aula con computadoras y pizarrón
Aula con computadoras y pizarrón. Foto: Unsplash.

En 2007 Uruguay empezó a entregar una computadora portátil a cada niño de las escuelas públicas. En pocos años las "ceibalitas" llegaron a todo el país, también a los liceos, y el Plan Ceibal se convirtió en una referencia mundial. El reparto de equipos fue la parte más visible, pero muy pronto quedó claro que no alcanzaba.

Más que computadoras

El objetivo de fondo era la inclusión: que un niño de un pueblo del interior o de un barrio pobre tuviera las mismas herramientas que uno de un colegio privado. Para eso había que resolver mucho más que el equipo: conectividad en los centros educativos, mantenimiento, plataformas y, sobre todo, formación para los docentes.

El desafío pedagógico

La pregunta que acompañó al plan desde el principio fue cómo usar la tecnología para aprender mejor y no solo para usar tecnología. Con los años aparecieron propuestas concretas:

Lo que mostró la experiencia

La investigación sobre el plan coincide en algo: el impacto depende del uso que se le da en clase. Donde los docentes integraron las herramientas a su trabajo, los resultados mejoraron. Donde la computadora quedó como un objeto aparte, el efecto fue menor. Por eso la formación docente y el acompañamiento pasaron a ser el centro de la estrategia.

La pandemia fue una prueba inesperada: la infraestructura que el país había construido le permitió sostener la educación a distancia mejor que a muchos vecinos de la región.

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